viernes, 20 de febrero de 2015

Madurar

Madurar es darse cuenta de que esos momentos que ya han pasado no van a volver. 
Madurar es darse cuenta de que a pesar de que cuando algo sucedió no fuiste capaz de entenderlo, volverías al pasado sólo para volver a cometer el mismo error siempre y cuando fuese con esa persona.
Madurar es darse cuenta de que lo que ya se ha ido no va a volver.
Madurar es comprender que nada ni nadie ha muerto mientras siga formando parte de ti.
Madurar es darse cuenta de que no se tiene que ir, aunque ya esté muy lejos, porque sigue dentro de ti, en tu corazón. 
Madurar es entender al fin de que el amor verdadero existe: es el que algunos tienen a sus abuelos, a sus padres, a sus hijos... a la familia.
Madurar es comprender que es muy difícil ser feliz, y que cuando lo seas llevarás tanto tiempo ansiándolo que quizá no hayas sido capaz de disfrutar de los momentos que te han llevado hasta ahí.
Madurar es, en el fondo, aprender a sonreírle a la vida aun cuando te golpee tan fuerte que creas que jamás volverás a sonreír.

lunes, 19 de enero de 2015

Bondad

Queda poca gente buen. Me refiero a buena de verdad, esa gente en la que en su corazón hay más bondad que envidia, soberbia e ira.

Me inspira lástima darme cuenta de cuán cambiado está el mundo, de cuán diferente es a como podría ser o como me encantaría que fuera.

Estoy harto de oír esa frase que dice: 'Si quieres cambiar el mundo, empieza por cambiarte primero a ti mismo.'

No la detesto, lo que detesto es que lo diga esa gente que no hace nada por cambiarse a sí mismos. Es en los corazones de esas personas en los que hay más ego que bondad, y ojalá no fuera así.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Óscar al mejor guión

-¿Sabes?- Una sonrisa de oreja a oreja invadió su cara mientras le preguntó.
-Dime- le contestó él ansioso y a la vez expectante por saber qué nueva idea revolucionaria le estaría rondando por la cabeza.

-Vamos a escribir el guión una película. ¡Si! De una de esas película de Hollywood en las que todo puede ocurrir. Una película que narre el mundo en el que nos gustaría vivir, un mundo sin dolor, ni sufrimiento, ni agonías. Un mundo en el que sólo existan las lágrimas dulces, esas que llegan solo en los buenos momentos, esas legendarias y casi inexistentes lágrimas de felicidad.-

-¿Eso existe de verdad?- Le preguntó.

-No lo sé, espero que sí, en nuestro mundo las habrá, ya lo verás. También habrá unas leyes diferentes, por ejemplo: pena de cárcel a aquellos que se dediquen a molestar o fastidiar a los demás, multas a quienes tengan envidia y no sepan apreciar lo que tienen, y premios a aquellos que traten de sacar una sonrisa al resto sin esperar nada a cambio.-

-¿Estás loca?- Le interrumpió. -Eso sí que no existe, jamás he conocido a nadie así.-

-Yo tampoco he visto a nadie así en este mundo, pero en el nuestro claro que los habrá. Quizá ellos sean la policía. ¡Eso es! Ellos serán la policía y no sólo se encargarán de hacer cumplir las leyes, sino también de sacar sonrisas a aquellos que se las merezcan de verdad, a aquellos que parezca que ya nada ni nadie les sonríe, aquellos que estén muy cerca de perder la esperanza y tirar la toalla, porque son esos pequeños gestos que no esperamos los que más nos alegran el día.-

-¡Estás soñando despierta!- Le recriminó. -Eso no existe, y jamás va a existir. Nunca jamás verás una lágrima de felicidad, ni nadie hará nada bueno por otro sin esperar nada a cambio y tampoco habrá ningún policía que tenga como misión hacer sonreír a la gente.-

-¿Por qué no?- Le preguntó con total inocencia.

Él se extrañó, le cambió la cara en cuestión de un segundo, se quedó sin palabras. Se había ido calentando cada vez más mientras ella hablaba, hasta el punto de enfadarse, por el simple hecho de que se estaba dando cuenta de que su mundo, el verdadero, jamás sería así.

-¿Por qué no?- Volvió a preguntar con su angelical voz. -¿No crees que si todos pensásemos así podríamos hacer de este lugar un mundo mejor?-

Él se dio por vencido. No iba a intentar convencerla de que eso no pasaría, pero a sí mismo tampoco porque no sabía cómo hacerlo.

-Tienes razón, sería una buena película.- Fue lo único que se le ocurrió decir. -Pero sí, también sería un buen mundo.-

domingo, 23 de noviembre de 2014

Fin (?)

Cuando algo acaba te preguntas cómo empezó, es instintivo.
Pero no sólo eso, también deberías preguntarte qué has hecho mal para que haya acabado.

viernes, 21 de noviembre de 2014

No cesa

¿Tienes idea de lo que duele desear algo con todo tu corazón, con todas tus fuerzas, con todo tu alma, y saber que no vas a poder tenerlo nunca?

Es una tortura continua y constante, viendo como el mundo sonríe y tú tienes que hacer lo mismo para no desentonar, mientras te estás muriendo por dentro.

Eso sí, nunca mueres; la situación te lleva al límite, pero te deja ahí, sufriendo, sin matarte.

Una tortura que nunca cesa.

Me pregunto si algún día se obrará el milagro, quién sabe.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Esta sí

Lleva a sus espaldas innumerables escaramuzas. Como si de un campo de entrenamiento de tratara, y siempre consigue lo que se propone.

Pero por primera vez entra en combate, la acción le llama. Todos le animan y le instan a hacerlo como ha hecho en otras ocasiones, como hace siempre.
Él no cree esas palabras, el miedo le bloquea, el miedo le paraliza. No cree estar a la altura.
Piensa y desea haber podido entrar en más ocasiones en batalla, pero quizá sea mejor así.

Ya se despide, ojalá salga todo bien.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Karma

Dicen que no hay que ser una mala persona, ni hacer cosas malas, ni tan si quiera desearlas, porque luego vendrá el karma y te lo devolverá.

El otro día le advirtieron que si seguía así, el karma se lo devolvería, que por pequeñas cosas como las que estaba haciendo el karma se las devolvería.

Ella no respondió, simplemente se dio la vuelta y se marchó. Por dentro pensaba que ya nada peor le podía hacer el karma, ni el karma, ni nada ni nadie.