miércoles, 10 de septiembre de 2014

Errores

Hay determinados momentos en la vida en los que la has cagado, que no has hecho bien.
Sabes que te arrepientes cuando te gustaría volver atrás para remediarlo, pero ¿qué pasa cuando das gracias por no volver? Es ahí cuando no solo sabes que lo has hecho mal sino que encima no te arrepientes por ello, ¿y entonces qué?

¿Hay algo peor que hacer las cosas mal y no arrepentirse?
Sí, hacer las cosas mal, no arrepentirse y vivir como si nada hubiera pasado.

Hay momentos en la vida en los que sientes que la mierda te llega tan tan arriba, que te ahoga, que no puedes más, que lo único que no ves como solución es apartar toda esa mierda, porque entonces lo perderias todo, hasta la mierda, y esa mierda es ahora tu vida.

De lo contrario, otra opción es seguir guardando mierda y que la montaña crezca. En ocasiones, se escoge esta solución por no escoger la otra, sino porque se ve una luz al final del túnel, porque insta a seguir esperando que así llegue un momento en el que ya no quepa tanta mierda a tu alrededor. Pero amigo, sí que cabe.

Lugar para defectos y errores siempre va a haber en esta sociedad, así que decide cuáles van a ser los tuyos y si van a merecer la pena.

lunes, 21 de julio de 2014

De cero

Un día te levantas y de repente todo ha cambiado. No sabes cómo, ni por qué, pero te das cuenta y empiezas a ver claras las cosas, comprendes que comienza un nuevo capítulo de tu vida, y que lo que lo que se ha quedado atrás, atrás se ha quedado.

¿Y ahora qué?

Es probable que a nadie del anterior capítulo le importe. No busques excusas, no busques culpables, da lo mismo, las cosas están así y lo hecho hecho está, no se puede regresar al pasado.

Un día te levantas y todo ha cambiado, toca empezar de cero.

domingo, 22 de junio de 2014

Parte de ti

Hay cosas que a lo largo de la vida terminan formando parte de uno mismo. Más allá de aquellas evidentes cosas como la familia, por ejemplo, existen otras tantas que hacen justicia a la famosa frase 'no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes', porque.. Cuánta razón tiene la dichosa frase.

Son pequeños detalles que día tras día van dejando de ser pequeños para convertirse involuntariamente en una parte de nosotros, una parte sin la que no sabríamos vivir, y que cuando perdemos no sabemos qué hacer. Se convierten en una seña de identidad, algo propio, personal e íntimo.

A menudo descuidamos esas cosas; a veces porque no consideramos la posibilidad de que se vayan de nuestra vida, a veces porque no creemos que sean tan importantes.. El caso es que en el momento que se van, lo hacen para no volver, y hay que aprender a vivir sin ello, y también a empezar de cero.

sábado, 21 de junio de 2014

Volver a empezar

¿Cómo se retoma el hilo de toda una vida?

¿Cómo seguir adelante cuando en tu corazón empiezas a entender que no hay regreso posible, que hay cosas que el tiempo no puede enmendar, aquellas que hieren muy dentro, que dejan cicatriz?

martes, 18 de marzo de 2014

Blanco o negro

Ya lo decía Aristóteles: la virtud es el término medio; ni llegar pronto, ni llegar tarde; ni comer mucho, ni comer poco.

Una virtud es un hábito entitativo bueno, reside en el ente, en el ser, en cada uno, por eso mismo es un modo de ser. Es una capacidad que se adquiere al obrar bien de manera continuada.

Por tanto, lo correcto es el término medio, ni blanco ni negro. Quizá el truco está en saber comprender que no todo es blanco o negro, más bien todo lo contrario: la mayoría de los colores sin grises pues hay muchos tonos de ellos mientras que blanco y negro sólo hay uno... o quizá no, porque nada es blanco o negro.

domingo, 1 de diciembre de 2013

"Nunca es tarde si la dicha es buena"

¿Qué pasaría si mañana al despertar vieses cómo se te ofrece la posibilidad de volver a empezar de cero?

¿Apostarías por ello o decidirías no arriesgar y seguir con tu vida?

¿Qué pasaría si te otorgasen la oportunidad de comenzar de nuevo en otro lugar, si te ofreciesen otra vida?


Hay veces que la mejor solución es desaparecer un tiempo, hay veces que la mejor solución es simplemente desaparecer, hay veces que la mejor solución es pensar en los errores e intentar luchar por no volver a cometerlos, hay veces que la mejor solución es olvidar, hay veces que la mejor solución es perdonar, y hay veces que solo hay una opción; dejarlo todo atrás, sea como que sea, y seguir con tu vida.


Si la respuesta a las preguntas es: "ojalá se me brindase esa opción, ojalá pudiera salir de esta cárcel que algunos llaman vida para probar suerte en otro lugar, con otras personas."
Si esa es tu respuesta. probablemente signifique que algo no has hecho del todo bien, que si pudieses volver al pasado cambiarías las cosas, pero, ¿sabes qué? Que esa es la magia de la vida, que cada nuevo día es una nueva oportunidad para volver a empezar. Quizá no en otro sitio, quizá no con otras personas a tu alrededor... quizá tu destino sea demostrarle a todo tu mundo que el pasado es eso, pasado, y que por muchas cosas malas que hayas hecho, si quieres, puedes.

Verdadero asco de vida

Existen dos clases de personas en este mundo, y así lo manifiesta Mel Gibson en la película Señales:

Están esa clase de personas que cuando se ven saturadas, por una u otra razón, tiran la toalla sin ni si quiera haberlo intentado, y está ese grupo de personas que no se rinde jamás. La teoría es sencilla, parece que solo cabe la posibilidad de que sea blanco o negro, pero no del todo cierta. Los extremos de ambos grupos son fácilmente distinguibles, los que siempre se rinden y los que siempre luchan, y en un principio todo el mundo está en uno de esos dos grupos, pero el problema viene cuando por determinadas razones uno de los que nunca se rinden empieza a flaquear, y poco a poco se va desanimando, sintiéndose solo y termina por cruzar el umbral hasta que acaba en el grupo del que siempre había renegado.

Y es triste. Es triste ver como alguien que durante mucho tiempo ha estado peleando por un puesto en el privilegiado grupo de los que nunca se rinden, pasa del todo a la nada en cuestión de horas o días. Ese puesto guarda una estrecha similitud con la confianza que una persona deposita en ti: puedes estar luchando años por ganarte esa confianza, que en cuanto cometas un fatídico error, la has perdido. Sin embargo, no todos pueden llegar a ese grupo de privilegiados, pues, valga la redundancia, es un grupo solo para privilegiados; los que están ahí es por algo, porque se lo han ganado, porque cuando han estado tentados de tirar la toalla, no lo hicieron, y siguieron luchando.

Si bien esto es así, es verdad que puede darse el caso en que una persona que se creía fuerte, vea que no lo es, y cometa el peor error que podía cometer: el de fallarse a mismo. Como ocurre en otros ámbitos, la primera fase es la de la negación, al principio no te crees lo que ha pasado, afirmas y recuerdas todo lo que has hecho bien para demostrarte a ti mismo que eso no te puede estar pasando a ti, que la culpa es de otro. Esto da paso a la segunda fase, la de la negociación, pues te planteas aceptar parte de culpa siempre y cuando no seas el único culpable. De ahí se pasa a la fase de la aceptación, en la que te das cuenta que efectivamente lo has hecho mal, lo que da lugar a la última posible fase que no tiene porqué darse en todos los casos, la depresión.

Una persona que lleva tanto tiempo combatiendo para demostrarle al mundo, pero sobre todo a sí mismo, que merece la pena esforzarse, y ve cómo en cuestión de horas se le viene el mundo abajo, se derrumba.